lunes, 26 de junio de 2017

Dos toneladas de esmeraldas





He arrojado por la borda de la noche
dos toneladas de esmeraldas
que vomitara con mi última borrachera.

Firmes, duras,
las piedras se desplomaron sobre la realidad
y desde entonces,
las cosas cotidianas,
las rosas a lo lejos,
las miradas tiernas y las miradas torvas,
tu caminar ondeante cuando la tarde asoma;
todo,
absolutamente todo,
emite un brillo entre verdoso y azulado.

Tomo la luz con mis manos reptantes
y la convierto en lecho para que nos amemos;
que tu piel acumule
 los rebuznos misteriosos  del sol
en el filo vibrante del crepúsculo

He arrojado por la borda de la noche
dos toneladas de esmeraldas
que al caer se convirtieron en pájaros
y ahora su vuelo en la mañana 
acompaña tu caminar,
descalzo  y somnoliento,
con el café perfumando tu garganta
y  el par de lunares azules que palpitan
en el séptimo pliegue  de tu  seno.

GOCHO VERSOLARI
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