lunes, 15 de mayo de 2017

Toda Belleza




Toda belleza
 recorre como un fuego la médula y sus alrededores
y se detiene en una vértebra
que brilla de pronto como una constelación.
Es la señal
para que  los huesos se conviertan en pájaros
y vuelen en desbandada, 
dispersando la vida.

Y la luna.
                
                Y el pan.


GOCHO VERSOLARI

sábado, 13 de mayo de 2017

Tus Huellas desnudas en la Página en Blanco






Al recorrer descalza la página en blanco,
tus huellas dejan signos antiguos, 
ignotos,
             arcaicos
y sueñas que el papel virgen
es una playa de  arenas 
blancas
donde un fantasma cachalote 
lanza a lo lejos el agua del crepúsculo. Sueñas
que te tiendes a morir junto a la espuma; que en la mañana
tu cuerpo será una piedra blanca, suave
y el atardecer te encontrará desnuda,

yerta
y el viento 
 convertirá tu cuerpo en versos
que caminarán hacia mí con  pies desnudos
mientras un crepúsculo blanco
llena de cal las horas y los días.

 Ahora
mis palabras se enredan
 en tus huellas desnudas;
 de tus hermosos pies,
 surge un monstruo de múltiples cabezas
en vez de un poema agrícola o marino; la página
es un desierto bajo el sol; el invierno
se yergue desde el vientre del papel y me uno a ti
trazando con mis pies el arcano inicial;

 el primer verso. 

El cielo nos conduce
mientras cubres tu sexo con plumas de gaviotas
y a lo lejos brilla como un vientre entre las sombras
la luna  amarilla 

de la Ciudad del Pan.





 GOCHO VERSOLARI

martes, 2 de mayo de 2017

Un Elefante de Almizcle Amargo






Un elefante de almizcle amargo
descendió del cielo
sobre las flores alineadas de tu casa
Quizá solo viste  una sombra
 anhelante sobre tu jardín
Quizá pensaste en una nube
que cubriera el sol.
Sin embargo
algo hizo que te quitaras los zapatos
para sentir en tus plantas el frescor de la hierba.

Me disolví  en los estremecimientos
del elefante que no dejaba de caer
sobre la tarde minúscula,
llena de lazos y de luces,

Después un viento
despeinó a los perros callejeros
y el atardecer del alma
liberó avispas azules qaue hendieron el crepúsculo.

Descalza
tus pies conocieron sin saberlo
la carne áspera del elefante
que desde entonces
te cuelga cada mañana de su mirada pensativa
mientras gaviotas invisibles escapan de sus orejas
y te llevan al sol.

GOCHO VERSOLARI

sábado, 29 de abril de 2017

Reflexión aclaratoria sobre el poema "Eratóstenes" de Gocho Versolari





El poema Eratóstenes, de por sí bastante largo, tiene varios tramos que pueden resultar oscuros, por lo que se impone no ya una explicación, sino una simple reflexión. 

No se trata tan sólo de un homenaje al sabio griego quien por primera vez midiera la circunferencia de la tierra, sino de una especial interpretación de este hecho ;de una concepción diferente  de la historia. El contexto de los versos sugiere un universo al que no estamos acostumbrados: los hechos del pasado pretenden actualizarse en nuestras vidas y de algún modo, el Eratóstenes que postulo, es cada uno de nosotros. 

La medición de la circunferencia de la tierra no tiene para este personaje de la Grecia Clásica, la misma significación que  para un astrónomo contemporáneo. Los griegos elaboran  la matemática partiendo  de los egipcios; más exactamente de los cálculos que los mismos realizaban para medir las áreas que el Nilo dejaba y poder sembrar en ellas. Lejos de constituir una curiosidad o un exotismo intelectual, este  desarrollo de la matemáticas constituye para los egipcios la solución de un problema vinculado  a su supervivencia. En un mundo lleno de dioses, su actividad intelectual era a la vez una ofrenda y un beneficio. Con el mismo sentido pasa a los griegos.  

Al visitar Saraguro, un lugar del Ecuador poblado exclusivamente por aborígenes inmersos en una cultura milenaria, observé en ellos una fuerte reticencia para efectuar mediciones y de este modo traducir a cifras los  elementos cotidianos. Al indagarlo, algunos de ellos afirmaron que de hacerlo, lo que se medía disminuía en su vida, en su capacidad vital. Esta creencia, muy antigua, es compartida por numerosos pueblos que permanecen unidos con firmeza a la naturaleza de sus entornos. Lo mismo ocurría con el griego de la antiguedad: la matemática tenía un fuerte componente simbólico y el aspecto cuantitativo era absolutamente secundario; algo con lo que era mejor no meterse, ya que el riesgo era que se desarrollara un mundo donde a cambio de aparentes ventajas, se privilegiara la destrucción en todas sus formas (cualquier parecido con nuestra actualidad no es mera coincidencia)

A Eratóstenes se lo conoce por esta medición: no es extraño, ya que vivimos en un mundo de cifras, de cortezas, de cadáveres de los números  y son pocos los que llegan a su esencia. El sabio griego, protagonista del poema,  era básicamente un filósofo y poeta, de modo que la cifra obtenida por la medición de la circunferencia de la tierra, tenía un carácter puramente simbólico. 

Es por eso que en el poema hablo de "los mosquitos de la cifra" o "los insectos de la cantidad": elementos deletéreos que amenazan la tarea de medir la tierra. En un desborde dionisíaco, para el griego la tierra era el equivalente al seno de la amada, o a la circunferencia donde se guarda el útero. Al medirla, Eratóstenes realiza un acto de culto, en el que compromete todo su cuerpo. Él mismo pasa a ser la circunferencia y el número que obtiene posee una significación cualitativa unida a su propia vida. Esta circunferencia habría sido entonces medida "para siempre y para nunca". En otras palabras: Eratóstenes no es el antecesor de los científicos modernos. Si se lo compara con los mismos, es que no se ha entendido en absoluto su mensaje. 


GOCHO VERSOLARI

viernes, 28 de abril de 2017

La miel que en cada paso engendran tus pisadas



Las luces se estremecen apenas
como el sueño de un pàjaro 
escondido en las plumas y en el alma
de otro pájaro.

Las luces se estremecen apenas:
es que te acercas,
descalza como siempre,
 caminando por las entrenubes,
mientras los cormoranes de las horas
atraviesan las grutas de mi ombligo;
 las luces tiemblan todavía
y solo llega tu perímetro
de ámbar y de lágrimas
de silencios,
de muertes y de frío.

Te llenaré con un semen fluorescente
 cuando el silencio estrangule
el ùltimo segundo fugitivo.
Tu orgasmo llegará lento, demorado:
 ventisca detenida
y hará que lluevas sobre sábanas 
estrelladas, 
azules,
repletas de cóndores,
de alcohol y de miradas. 

Cuando se precipiten
los panes calientes de la aurora, 
me entregaré a la agonía de beber
la  miel  que en cada paso
 engendran tus pisadas.  

GOCHO VERSOLARI

En todo dolor, se esconde el pan



Un infierno de bloques helados
se precipita día tras  día
en los alrededores de mi esternón. 

Los habitantes de mi pecho,
  que  viven desnudos y soñando,
mueren congelados
y sus cuerpos se convierten en témpanos
y desde allí nos miran y afirman en silencio
que la muerte es un sol
contenido en una naranja azul

Pueblo duro que vive en mis adentros:
invoco la luz
para que caliente tus  huesos 
y tus cargas de abetos y de monstruos. 

Pueblo duro,
lanzaré una saeta
al corazón helado de la nieve
El sol estallará de pronto
como un fuego azul, enloquecido;
los tiburones de la felicidad
arrojarán sonrientes aceitunas
a los pies de los niños
y las muchachas soñarán con anémonas; 
con amantes de sal
y con hijos  de sol.

(En todo dolor
se esconde el pan).


GOCHO VERSOLARI

lunes, 24 de abril de 2017

Apocatástasis






Abrazada a mí, sobrevuelas el infierno.
nuestros orgasmos disuelven los demonios
que se derriten
como el hielo
frente al calor

Abrazada a mí, sobrevuelas el infierno.
Las llamas
se escurren por las plantas de tus pies
y una anciana indeleble
teje y teje
blancos calcetines contra el fuego.

Abrazados
llegaremos a la zona de la nieve
donde todo parece detenerse.
Por el punto sin espacio ni tiempo
 emprenderemos el regreso,
musitando al revés
 las coplas de la sal

Cuando te tiendas desnuda, cansada,
con un hilo de sal colgando de tu seno,
tu éxtasis
- somorgujo enloquecido -
se elevará imitando tu silueta
y danzará
en el destellante pan de la alborada.

Entonces,
como un huevo de yeso  que no dejará de caer,
los infiernos
se convertirán en sol.




GOCHO VERSOLARI

lunes, 3 de abril de 2017

El sudor es el jugo del corazón







El sudor es el jugo del corazón
dijiste sonriendo. Una lágrima
se movía indecisa debajo de tu párpado.
Pasaste tu dedo por mi frente
y lo retiraste humedecido. El sudor
corría en arroyos lentos; muchachas diminutas
mojaban sus pies en las corrientes.

Deberás esperar el mediodía
y verás el corazón brillante de las cosas...
Te interrumpió un sollozo 
mientras la mañana se extendía por el prado
como un demorado cachalote.

Después correrías hasta dejar tu cabeza
colgando en los pendones del día; hasta hundir tu cuerpo
en la miel amarga de la tarde.

No llegaremos a los médanos,
no nos revolcaremos como beduinos, en la arena;
 no vestirás tus sayos 
ni exhibirás para mí tu descalcez azul,
ni el crepúsculo arañará la noche 
como a una amante yerta

Cuando nos toque despegarnos,
 los cometas de la madrugada
estallarán en nuestros cuatro riñones
y un canto antiguo y blando
penetrará caliente el jugo de las eras.

El sudor es el jugo del corazón
repetirás señalando el mío:
 arrugado, 
silente
 como un sol al que convirtieran en pasa;
más tarde lo tomarás entre tus manos:
arracimado, lento, perezoso;
blando monstruo;
rescoldo negro,
voz que llega al silencio,
mientras la luna vuelca  gotas de esplendoroso hollín
sobre tu noche.

GOCHO VERSOLARI

De Rosas





Cada rosa amanece
cuando las bestias de la tarde
devoran el lento fantasma
que circunda los pétalos.

"Si logro mencionar la rosa,
no habrá ogros en mi sopa", dice la niña
"Si logro mencionar la rosa,
mi cama se llenará de orcos
que a eso de las tres licuaré con mi sexo",
dice la joven.

Se atrasa entonces una rosa en el alfeizar
y duermen velas azules mientras la noche pasa como un barco.

La muchacha se levanta, 
atraviesa la ventana
y vuela al parque tibio de las cinco
mientras el invierno sopla en el levante.

 La muchacha
 se descalza y se sostiene de puntillas
en uno de los pétalos
de aquellas rosas colosales
que sobre su cabeza
 arrojan las estrellas.

GOCHO VERSOLARI



lunes, 13 de marzo de 2017

La Masa Pútrida del Tiempo (De La Mujer que llevo Dentro)





Camino a la escalera,
mientras aspiro el tufo de los minutos muertos
que se descomponen
en los carámbanos invisibles ; aquellos
que  murmuran recuerdos de la primera aurora,
de los primeros peces que escaparan hacia el mar,
de las moscas primigenias que en sus nacimientos
 soñaran   esta tarde,


La nieve en la puerta de atrás
modela un muñeco con la melancolía
y lo levanta como una silueta trasparente que espera:
alguna vez tendremos que salir;
cuando recorramos unos   pasos,
la voz llegará del bajo vientre
y una deliciosa somnolencia
 agostará el ímpetu del mediodía.

Levanto de pronto la cabeza:
la mujer que llevo dentro me acaricia el rostro;
con un beso rápido entra por mi lengua
y se ajusta a los contornos de mi cuerpo
para ayudarme a enfrentar a los fantasmas.



GOCHO VERSOLARI

Recibe el Sol





"Toda la nieve del mundo cabe en una lágrima"
afirmas mientras cubres tu seno derecho
 un momento antes
que tu pezón se fugue al espectáculo del mundo

"Toda la nieve del mundo cabe en una lágrima..."

Siempre que predicas en la mañana,
el cuarto se llena de muelles,
de gaviotas tardías.

"La nieve prepara un corazón de fuego
que en parte alienta
que en parte quema
huesos, tendones y silencios".


el sol de las diez ilumina el polvo suspendido
y un trozo de azul golpea la celosía.
Y tú sigues hablando de la nieve,
de un mundo cubierto de hielo, de cuchillos;
 en tus ojos,
los fantasmas se separan de las cuencas
y recorren los rígidos carámbanos.


Procuro descubrir con mis labios
el punto helado y ceniciento
en tus recodos,
en tus axilas.
en los amaneceres de tu cuerpo

Después del mediodía mi boca se ha gastado
y tú sigues perdida en los abismos.
El café de la media tarde me sabe a silencio
mientras tu desnudez se desgrana en goterones
y el sol baila una danza en el linóleo.

Abre tu boca;
recibe el trozo de pan de la mañana;
bebe el escorzo de los siglos,
la sal de los milenios.
Preparan su danza las auroras
y los ritos azules se cuelgan de las enredaderas.

Abre tu boca;
derrite las lágrimas heladas.

Recibe el sol.

GOCHO VERSOLARI

De Gallinas, Buitres, Monstruos y Muchachas



El aire de la mañana se llenó de gallinas
rojas,  multicolores. 
Danzaban en el alféizar;
 las motas de polvo
se agitaban al sol

En la noche,
 cuando saliste 
clandestina y descalza rumbo al malecón, 
te siguieron las gallinas;
picoteaban las semillas etéreas,
luminosas
que tus huellas desnudas
 dejaban en la grama


Ahora el silencio se tiende sobre el lago. Las gallinas
se tornaron monstruos de picos tornasoles
que te violan noche a noche;
y al son de tus gemidos 
 relumbran las estrellas

En el rincón del lago
donde se tienden las silentes cabañas,
ejerzo en soledad
el antiguo rito de evocarte:
me tiendo 
para que camines en mi pecho; 
que tus pies blancos y desnudos
atraviesen mi corazón de sur a norte
mientras el sol raya las nubes
con la punta cobriza de su entraña

En la media mañana,
los monstruos te devorarán despacio
como  a una mezcla de comida y cópula.
Te regurgitarán en el atardecer
convertida en  luz errática y real
que vivirá en la tibieza de mi lecho,
mientras las estrellas
 una a una,
vomiten buitres parlanchines,
luminosos;
chamánicas aves brillantes, 
carroñeras
sobre nuestro edredón.

GOCHO VERSOLARI

Preñandola del sol - La mujer que llevo dentro




La mujer que llevo dentro
atraviesa los objetos de su mundo:
robles, sicomoros,
rocas milenarias,
mientras vuelan cucharas y cuchillos
y los eones se desprenden
de un cielo que rebosa sangre.

La mujer que llevo dentro
porta en su frente
 árboles tenues como espectros
y con solo su mirada
  mesas antiguas, relucientes
 se transforman en pan.


La mujer que llevo dentro guarda la memoria
de bestias que forjaran
la acuciante serenidad de las auroras.

Esperaré que se descalce
y que camine  mi esternón.
Como en cada crepúsculo
la alimentará el perfume
de las estrellas primerizas,
del llanto de los robles;
de la saliva de insectos milenarios.

En mitad de la noche
levantará escalas de agua para alcanzar la luna
y un insecto azul entrará por su sexo,
preñándola del sol.

GOCHO VERSOLARI

jueves, 12 de enero de 2017

El niño




El niño que estuviera encerrado durante dos milenios
salió por partes mientras el vendaval
bramaba en las laderas y por vez milésima
 se llevaba tu casa


 El niño atornilló los brazos, ajustó su cabeza
y caminó de cara a la lluvia mientras un día sin memoria
blandía martillos de luz sobre sus rizos.

Tu manía de salir descalza en las tormentas
te condujo al lago. Allí la furia
se concentró en dos lenguas  de agua  
que antes de la madrugada
 se convirtieron en serpientes 
y se devoraron por sus colas.

Tomaste al niño de la mano
y ofreciste pan, leche; un lecho tibio
mientras el agua helada ondulaba sus gritos
y un monstruo antiguo se perfilaba en las sombras.

Tú y él se dirigieron al sur del lago
donde los espectros realizan sus mitines las noches de tormenta.

Escampó cuando tu pie derecho
pisó la cabeza de un gorrión que muriera
siete mil años atrás. 

Su cuerpo:
un palimpsesto pajarino,
donde las aves escribirían  historias
hasta trazar el cordón dorado que uniría el centro de la tierra
con el corazón del cielo. 

Entonces el niño se convirtió  en un anciano súbito,
te tomó de los brazos 
y se unió a ti en el barro circular.

 Los ángeles de la lluvia
se precipitaron flamígeros, enhiestos;
tu sexo conjuraba el alma de los vendavales. 

El orgasmo
engendró mundos cuadrados 
con rostros de monstruos y de ángeles. 

El orgasmo
amasó la noche
para que un dragón ceniciento la masticara y la escupiera 
sobre los picos de las catedrales.

Seguiste copulando con el niño
hasta que las puntas de los pinos perforaron el cielo
y una lluvia inaugural de semen y vainilla
engendró abismos, plétoras
y un puente tan delgado
como uno de los cabellos de tu pubis. 

Ahora lo recorres descalza. Ojos desorbitados.
Cuencos enhiestos sobre los huracanes;
vasijas de pan que beben caracolas,
estrellas,
edredones
y las azules preñeces de la luna.

GOCHO VERSOLARI